CARACAS, sábado 07 de noviembre, 2009 | Actualizado hace
En América Latina resulta fácil toparse con una bala. La probabilidad de que un joven latinoamericano sea víctima de homicidio es 30 veces mayor a la de un europeo, según declaró José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, durante la II Cumbre de Seguridad Pública de las Américas. Peor que cualquier peste o crisis económica, el problema es crónico en la región: la tasa de homicidios duplica el promedio mundial, el costo económico representa el 15% del PIB, y según la encuesta Latinobarómetro de 2007, el 63% manifestó que su país es muy inseguro. El Salvador es el país con la mayor tasa de homicidios del continente con 59 por cada 100 mil habitantes. Caracas es la ciudad más letal del planeta, con 153 muertes por 100 mil habitantes.
Pero ninguna estadística es tan contundente como la llamada telefónica para decirle que "a fulanito lo mataron". ¿Cuántas ha recibido usted este año? Los números no tienen rostro y los deudos se diluyen entre los gráficos. Como agravante, el subregistro criminal es pasmoso: la OEA calcula que el 25% de los casos de violencia no se denuncian, entre otras razones, porque el 15% de los latinoamericanos y caribeños no tienen papeles que los identifiquen. Además los responsables se diluyen tras la impunidad, la corrupción y las cortinas de humo. Y acá me refiero no sólo a los delincuentes, sino también a las autoridades, cómplices de esta tragedia desde el momento en que renuncian a sus funciones.
El caso venezolano es emblemático para entender cómo la política agrava la epidemia de inseguridad. Para la administración Chávez es asunto de una estrategia desestabilizadora y manipulación mediática. Desde el joven tiroteado en un ajuste de cuentas por tráfico de drogas, hasta ciudadanos masacrados en la frontera, la respuesta es huir hacia adelante, ocultar las cifras semanales de homicidios y desmarcarse de responsabilidades. Lo más sorprendente es que la población no le atribuye la culpa al Gobierno, pero tampoco es capaz de orquestar un movimiento en contra de los criminales. Como sucede en El Salvador, y de cierta forma en zonas de México, y Brasil, los ciudadanos son rehenes de los delincuentes y víctimas de los gobiernos.
Las causas de la inseguridad en América Latina son tan complejas como sus soluciones. Pero esto no puede ser excusa para el desangramiento. Claudicar no es política de gobierno, y mucho menos politizar la muerte en función de escurrir el bulto.
www.elibravo.com/caldo.php
01:18 PM. Nacional y Política. El portavoz del Departamento de Estado, Charles Luoma-Overstreet, dijo hoy que Washington está preocupado por los "comentarios retóricos", al ser consultado por el "silencio" de los "países amigos" ante la actual crisis colombo-venezolana.
Elides J. Rojas L.
Sobre la marcha
Vino Robert Mugabe, el africano asesinado y torturador, se llevó la espada de (...)
Efrain Ruiz
Beisbol 13
Nueva York .- Es factible que Keizo Konishi y Max Nichols se hayan conocido (...)
Ileana Magual Mandé
Energía de la buena
Hoy cierro esta serie dedicada a este magnífico taller, con el tema de la (...)
Ernesto Linzalata
42 kilómetros
Ayer un grupo pequeño de corredores salimos a hacer 35K, en parte de la ruta (...)
Antonio Castillo
El Leonático
La semana no se antojaba nada halagadora luego de dos derrotas al hilo frente a (...)
Mayte Navarro
Entre grandes cacaos
Una vez más estuve en el Club Pomar, en esta ocasión para saborear una cena que (...)
Mariángela Lando
Fanáticos del cable
Que a nadie le quede la menor duda: El Jefe tiene toda la culpa. El es el único (...)
Andrés Correa
Latiendo en la cueva
"y nunca le cobró (&) Las malas compañías son las mejores" Una canción para la (...)
Víctor David Melo Zurita
Mordida de tiburón
Las Águilas del Zulia experimentaron una espectacular feria de La Chinita& (...)
Angela Harbauer
Arqueología gastronómica
El té de tilo es sedante. Sí, al igual que la hierba llamada pasiflora o (...)
Magdalena Calvo de Sosnowshy
Familia y Flores de Bach
No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, (...)