Johannesburgo.- El gobierno de Sudáfrica
señaló hoy que ha controlado la ola de violencia
xenófoba que afecta al país y que dejó hasta
la fecha 56 muertos, según las últimas cifras policiales.
El foco de atención se encuentra ahora en la situación
de decenas de miles de desplazados, víctimas de los ataques
contra inmigrantes africanos que comenzaron hace dos semanas
en un barrio marginal de Johannesburgo, y que luego se extendieron
por siete de las nueve provincias sudafricanas, informó
DPA.
"Efectivamente creo que la situación está bajo
control", dijo el ministro de Seguridad, Charles Nqakula,
en declaraciones a la prensa en Pretoria.
Según el funcionario, 1.384 personas han sido arrestadas
en relación a los ataques. Los atacantes acusan a los
inmigrantes de robarles sus puestos de trabajo y agravar los
ya elevados niveles de criminalidad. Cientos de personas resultaron
heridas, 440 casas fueron quemadas y 342 locales comerciales
saqueados.
A pesar de que la situación este lunes era de relativa
calma, se reportó el incendio de varias chozas no habitadas
en Katlehong, este de Johannesburgo.
Asimismo, hoy se dio a conocer un ataque contra cinco ciudadanos
de Mozambique, que fueron asaltados el domingo en las afueras
de la ciudad portuaria de Durban, en la costa este.
La Policía confirmó también que un vehículo
en el que una pareja de Mozambique con dos niños huía
por la autopista el sábado fue atacado a tiros. A pesar
de que el conductor recibió impactos de bala, logró
llegar con el automóvil hasta una estación policial.
A medida que los hechos de violencia se van haciendo aislados,
la atención comienza a concentrarse en la situación
de las decenas de miles de personas que están alojadas
provisionalmente en estaciones policiales o centros cívicos
y religiosos.
El gobierno de Ciudad del Cabo planea crear albergues para
alojar a los desplazados, anunció hoy la alcaldesa de
esa ciudad turística, Helen Zille.
Los desplazados no pueden quedarse permanentemente en los
centros comunitarios e iglesias donde han buscado refugio,
dijo Zille, al explicar que ya existen tensiones debido a
que esas instalaciones deben ser utilizadas urgentemente para
sus propios fines.
La posición del gobierno de Ciudad del Cabo está
reñida con la del gobierno de la provincia, que pretende
enviar de vuelta a los atemorizados refugiados a las barriadas
donde estaban asentados.
Alrededor de 20.000 personas han tenido que abandonar sus
casas en la zona de Ciudad del Cabo. En Johannesburgo, el
número de desplazados internos es mayor. Además,
unos 26.000 inmigrantes han abandonado Sudáfrica a través
de la frontera con Mozambique.