Dmitri Medvedev aseguró en su primer discurso como presidente de la Federación Rusa que la "prioridad de su mandato será continuar con el desarrollo de las libertades cívicas y económicas, la creación de nuevas posibilidades para la autorrealización de los ciudadanos, libres y responsables".
Durante su campaña electoral se pronunció por la "defensa de los derechos humanos y habló duramente contra la corrupción y el nihilismo legal", indicó AFP.
Estas palabras crean expectativas en un país en donde la "tortura bajo custodia policial y en detención preventiva es una realidad", según las denuncias que hacen las organizaciones de derechos humanos en la Federación Rusa, manifestó www.amnestyusa.org.
El asesinato de Anna Polit kovskaya junto con la muerte confusa de 20 periodistas puso de manifiesto el tratamiento que recibe la libertad de expresión en Rusia y en particular los comunicadores que se atreven a denunciar la corrupción y la violación de los derechos humanos.
Esta situación se une a la persecución a los dirigentes políticos de oposición, tildados como "títeres de las potencias extranjeras" para atacar la seguridad de la Federación Rusa.
El pasado año las denuncias a nivel internacional obligaron tanto a la Unión Europea como a Estados Unidos a dirigir su atención hacia Rusia y en una visita realizada por la secretaria de Estado estadounidense Condoleezza Rice (durante el mes de octubre) se reunió con la oposición quienes denunciaron la progresiva involución democrática.
Por su parte, el Defensor del Pueblo, Vladímir Lukin, explicó que las autoridades de Rusia, al igual que las de los demás países surgidos de la extinta URSS, todavía sufren "el síndrome soviético, que se manifiesta en la exageración del papel del Estado en detrimento de los derechos humanos", citó www.publico.es.