Gualeguaychú, Argentina.- Los agricultores argentinos volvieron a instalarse al borde de la carretera para impedir el paso de camiones con productos agropecuarios destinados a la venta en el exterior y parecía no importarles cuánto tiempo se extenderá el conflicto.
El jefe de gabinete ministerial Alberto Fernández, principal negociador gubernamental en el conflicto rural, dijo ayer que los productores del campo "perdieron una gran oportunidad'' para resolverlo esta semana, aseguró AP.
"Nos quieren ganar por cansancio, pero nos sobra el tiempo'', dijo Osvaldo Moussou, un técnico agropecuario y productor de granos de Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, al noreste de Buenos Aires.
Los agricultores llegan a la carretera al final de sus faenas, instalan sillas y braseros para calentar agua para el mate y asar carne. Están decididos a esperar todo el tiempo que sea necesario y su paciencia parece proporcional a su intransigencia: mientras el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner no dé marcha atrás al aumento en los derechos a la exportación de granos, afirman que ni una espiga de trigo saldrá de los puertos.
Las cuatro principales organizaciones agropecuarias anunciaron medidas de fuerza en rechazo al aumento en las retenciones (derechos de exportación) que ata la tasa al precio de los granos en el mercado internacional.
La protesta implica la suspensión por ocho días de la exportación de granos y el bloqueo al paso de los camiones cargados con productos agropecuarios destinados a la venta en el exterior. "El problema del campo argentino no tiene nada que ver con el transporte internacional'', se quejó el chofer Marcelo Piovano, de una empresa de transporte de Uruguay, con su camión cargado de cueros destinados a Buenos Aires.
Es la segunda vez en dos meses que los nuevos gravámenes desencadenan una medida de fuerza del campo. En marzo paralizaron 21 días la comercialización de todos los productos agropecuarios con bloqueos en todo el país, provocando escasez de alimentos.
"Desabastecimiento de alimentos no va haber, nos sobra la producción para abastecer al mercado local y no nos vamos a poner al pueblo en contra cortando el comercio interno'', aseguró Roberto, un productor ganadero de 68 años que pidió mantener su nombre en reserva para evitar la persecución de los recaudadores de impuestos.
Las exportaciones de origen agroindustrial son la mayor fuente de divisas de Argentina, el tercer productor mundial de soya. Esta oleaginosa es la más afectada por el aumento en las retenciones, que pasaron de 35 a 45%.
El Gobierno justificó la medida en la gran rentabilidad del sector lograda gracias a un tipo de cambio competitivo que favorece las exportaciones y en la necesidad de poner un freno al cultivo extendido de soya en detrimento de otros granos.
El ministro del Interior Florencio Randazzo, declaró que el paro rural le resulta "inentendible. No es un paro contra el Gobierno, sino contra el país".