Bogotá.- La mayor fuerza guerrillera
izquierdista de Colombia anunció anoche que entregará
al presidente Hugo Chávez a tres ex congresistas secuestrados
desde hace más de seis años, a quienes liberarán
unilateralmente por su delicado estado de salud, indicó
Reuters.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) dijeron
en un comunicado enviado a Noticias Uno que como reconocimiento
a los persistentes esfuerzos de Chávez y de la senadora
Piedad Córdoba por concretar un acuerdo humanitario,
liberarán a tres políticos.
"Les queremos solicitar al presidente Hugo Chávez y
la senadora Piedad Córdoba, que reciban, personalmente
o por intermedio de delegados y en territorio colombiano,
a los parlamentarios Gloria Polanco de Losada, Luis Eladio
Pérez y Orlando Beltrán Cuéllar a quienes liberaremos
unilateralmente dado su estado de salud", dijo el grupo rebelde.
"Para garantizar el éxito de esta gestión y previniendo
los peligros que la rodearán, debemos organizar los mecanismos
necesarios con suficiente tiempo. Trabajaremos sin prisas
ni pausas", aseguraron las FARC sin revelar una fecha para
la liberación.
El grupo guerrillero liberó a comienzos de enero en
la selva de Colombia a las políticas Clara Rojas y Consuelo
González, quienes fueron entregadas a una misión
humanitaria de la que hizo parte la senadora Córdoba
y que lideró el presidente venezolano.
"Emocionada, feliz, contenta por ese acto unilateral que
las FARC van a producir", dijo Angela de Pérez, la esposa
del ex senador Pérez al conocer la noticia.
Anuncio antes de protesta
El anuncio de la liberación de los políticos se
produjo a dos días de una jornada nacional de protesta
contra las FARC para exigirles la liberación de los secuestrados,
incluidos unos 750 civiles por quienes exigen rescates económicos.
Las FARC mantienen secuestradas a 44 personas, incluidas
la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y tres estadounidenses,
a quienes buscan intercambiar a través de un acuerdo
humanitario con el Gobierno por unos 500 rebeldes encarcelados.
Pero las posiciones inflexibles de las partes han impedido
poner fin al drama de los rehenes, entre los que hay algunos
que completaron 10 años privados de la libertad en campamentos
rebeldes en medio de la selva.
Las FARC exigen el retiro de las Fuerzas Armadas de una zona
montañosa de 780 kilómetros cuadrados en el suroeste
del país, para que sus delegados se reúnan con los
del Gobierno a negociar un acuerdo humanitario.
Pero el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, quien con el
apoyo de Estados Unidos lidera una ofensiva militar contra
las FARC, se niega a desmilitarizar la zona considerada estratégica
para el tráfico de drogas y de armas.
La nueva liberación se anuncia en momentos en que las
relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela continúan
sumidas en su peor crisis en años.
La crisis se inició en noviembre, después de que
Uribe suspendió la mediación de Chávez ante
las FARC para lograr la liberación de los rehenes y que
el mandatario venezolano se enfadó y llamó a su
homólogo colombiano mentiroso, cobarde y peón del
imperio de Estados Unidos.
Pese a la prudencia de Uribe, Chávez -el más fuerte
crítico de Estados Unidos en América Latina- ha
mantenido sus agresiones verbales contra el mandatario colombiano.