Santa Cruz.- El presidente Evo Morales llenó
de elogios a las fuerzas armadas de Bolivia e hizo fervientes
llamados a la unidad nacional, al día siguiente de ser
abucheado por primera vez en sus 18 meses de Gobierno.
Morales pareció ignorar el mal rato que pasó el
lunes en la ciudad sureña de Sucre, donde encabezó
las celebraciones del día de la independencia nacional,
y lució sonriente en la oriental Santa Cruz, bastión
de la oposición derechista, donde aplaudió una parada
militar que incluyó coloridas delegaciones indígenas.
Desórdenes en la entrada del aeropuerto donde se realizó
la celebración militar dejaron una veintena de heridos,
pero testigos y fuentes militares aseguraron que esto fue
producto más de problemas de organización que de
anunciadas protestas de grupos regionales opuestos al desfile
indígena.
"Esta presencia de fuerzas armadas e indígenas no es
ninguna provocación a nadie, es para que todos podamos
conocernos, reconocernos quienes habitamos en esta querida
Bolivia", dijo Morales en el discurso central del acto con
motivo del día de la institución militar.
La celebración en Santa Cruz tuvo gran contraste con
el ambiente tenso que caracterizó a los actos del día
anterior en Sucre, ciudad movilizada exigiendo la sede de
los poderes ejecutivo y legislativo que desde fines del siglo
XIX funcionan en La Paz.
El gobernante indígena, quien no tomó partido en
la disputa por la sede gubernamental, agradeció varias
veces el apoyo militar a sus principales medidas, como la
nacionalización de hidrocarburos y la recuperación
de una fundición de estaño, con las que repuso control
estatal sobre la economía boliviana, reseñó
Reuters.
"Reconocemos el esfuerzo de nuestras fuerzas armadas, su
aporte al proceso de cambio (...), su participación disciplinada
y patriótica en la recuperación de nuestros recursos
naturales", dijo Morales, cuyas políticas son rechazadas
por empresarios y regiones encabezadas precisamente por Santa
Cruz.
"Muchas gracias, las fuerzas armadas tienen una enorme importancia
para la vida republicana de nuestro país. Se movilizaron
no solamente cumpliendo órdenes de su capitán general
sino con sentimiento, con patriotismo", agregó.
Morales aprovechó también la celebración militar
indígena para anunciar que estudia la compra de helicópteros
y otros equipos para facilitar el trabajo de las fuerzas armadas,
especialmente en la atención de situaciones de desastres.
"No se puede entender cómo nunca se ha pensado en equipar
a nuestras fuerzas armadas, (...) patrimonio del pueblo boliviano",
sostuvo el gobernante que en sus tiempos de líder de
los productores de coca enfrentó varias veces la represión
militar.
El anuncio de la parada militar en Santa Cruz había
provocado airadas protestas de dirigentes cívicos regionales
que, sin embargo, no cumplieron su amenaza de bloquear la
celebración ni lograron impedir que unas 20.000 personas
presencien el desfile.
Morales estuvo acompañado en el palco oficial por el
prefecto (gobernador) de Santa Cruz, Rubén Costas, uno
de los líderes de la oposición, lo que disipó
temores de incidentes.