Tuquerres.- Colombia, considerado como uno
de los mayores abastecedores de la heroína que se consume
en Estados Unidos, reportó hoy la erradicación total
de los cultivos de amapola, la materia prima de esa droga.
Este país fue considerado en la década de 1990
como el tercer productor mundial de heroína con 20.000
hectáreas de amapola, pero una agresiva campaña
de fumigación y erradicación manual le permitió
acabar los plantíos productivos.
"Se acabó lo que teníamos inventariado (..) Lo
importante es que Colombia a principio de los 90 producía
cerca de 20.000 hectáreas en amapola, hoy es prácticamente
cero, eso es un logro impresionante", dijo el ministro de
Defensa, Juan Manuel Santos, al iniciar la destrucción
del último cultivo, informó Reuters.
Santos presidió en esta zona montañosa y fría
del departamento de Nariño, al sur de Colombia, cerca
a la frontera con Ecuador, la destrucción del último
cultivo productivo de amapola.
"Estamos acabando con el tráfico de heroína que
es tal vez el más nefasto de todas las drogas, por eso
se llama heroína, porque es la reina de las drogas, la
más poderosa, la más adictiva y la más rentable
para las mafias", declaró mientras policías con
machetes arrasaban un cultivo de amapola repleto de flores
rojas, moradas y rosadas.
Santos admitió que la meta de erradicar los cultivos
de amapola se logró con el apoyo de Estados Unidos, el
principal aliado de Colombia en la lucha contra el narcotráfico.
Valiosa ayuda de Estados Unidos
Desde el año 2000 Washington ha entregado a Bogotá
más de 4.000 millones de dólares en asistencia militar
y entrenamiento para combatir el narcotráfico y los grupos
armados ilegales bajo el Plan Colombia, que incluye una agresiva
campaña de fumigación, divulgó Reuters.
Los cultivos de amapola crecen en Colombia en zonas húmedas
y montañosas entre los 2.000 y los 3.500 metros de altitud,
con temperaturas entre los tres y los 15 grados centígrados.
A finales del 2005 Colombia tenía un inventario de 1.950
hectáreas de amapola y una capacidad de producción
estimada de 1,1 toneladas anuales.
La mayoría de cultivos de amapola estaban en regiones
con presencia de rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia (FARC), el principal grupo guerrillero izquierdista
que dice luchar por imponer un sistema socialista en este
azotado por un conflicto de más de cuatro décadas.
Policías armados con fusiles de asalto y en posiciones
estratégicas en medio de las montañas protegieron
de un eventual ataque rebelde a los efectivos que destruyeron
el cultivo, a Santos y a su comitiva, en un operativo de seguridad
apoyado por un helicóptero Black Hawk que sobrevoló
la zona.
Los cultivadores de la amapola extraen el látex, una
substancia lechosa que se obtiene cortando el bulbo de la
flor, que posteriormente se somete a un proceso químico
para obtener la heroína.
El director de la Policía Antinarcóticos, general
Jorge Alirio Barón, anunció que sus unidades continuarán
en alerta para erradicar cultivos de amapola que puedan reaparecer.
Barón reveló que mientras un kilo de heroína
en Colombia cuesta unos 7.000 dólares, en Estados Unidos
puede alcanzar 60.000 dólares y que los traficantes minoristas
pueden obtener hasta 250.000 dólares al dividirlo en
pequeñas dosis.