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| Caracas, miércoles 23 de noviembre, 2005 | |||||||||||
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LITERATURA / Eloi Yagüe publica la novela "Cuando amas debes partir" Autorretrato con heterónimo
ALEJANDRO SEBASTIANI ESPECIAL / EL UNIVERSAL Eloi Yagüe tendría alrededor de diez años: creaba amigos invisibles, personajes fantásticos, y establecía sus primeros nexos con la literatura policial, gracias a su tía Pilar, quien le contagió el gusto por Agatha Christie. Luego Yagüe fortaleció su vínculo hacia el género con la lectura de Edgard Allan Poe, Howard Phillips Lovecraft, Juan Carlos Onetti y las historias de El monje loco.Algunos de sus amigos comentan sobre su afición, en tono humorístico, que Yagüe posee un gran archivo de crónicas sensacionalistas, de las cuales se alimenta para crear sus historias. No obstante, el autor de Escritores en su tinta continúa ahondando en el misterio, lo policial y lo urbano con la publicación del libro de cuentos Balasombra (Editorial La Casa Tomada) y Autorretrato con Minotauro (Monte Avila); además de El nudo del diablo, el cual publicará este mes la editorial Playco. Yagüe creó a Fernando Castelmar, un personaje heterónimo, una suerte de doble periodístico, el cual se hace presente en una trilogía compuesta por las novelas Cuando amas debes partir, Las alfombras gastadas del Gran Hotel Venezuela y La princesa flotante (por escribir). Castelmar está desencantado de su profesión, sus intereses no concuerdan con los del jefe de Redacción del diario La República, y además atraviesa una crisis ideológica y pasional. El escritor se desempeña actualmente como profesor de Literatura Venezolana en la Universidad Central de Venezuela. En el año 1998 fue ganador del Premio Juan Rulfo, mención Semana Negra, con La inconveniencia de servir a dos patronos, relato que forma parte de Esvástica de sangre (2000, Norma, Colombia). _Si tuviera que improvisar un cuento breve y grotesco, ¿cómo sería? _Me metería en la calle Negrín, la que baja hacia El Recreo, entre los buhoneros. Seguramente de allí me saldría un cuento breve y grotesco. Pesadilla en la calle Negrín, se podría llamar. "¿Te hago las trencitas?", dirá Disleisy, la chica que pone uñas de gel por la zona. _¿Qué es Balasombra? _Un cuento que me dio a entender que podía escribir relatos breves. Es un juego de espejos, del doble, un poco borgiano: la idea de alguien que le dispara a su imagen y se mata a sí mismo. Mi intención fue mezclar lo policial con lo metafísico. Los minicuentos no se planifican: son revelaciones. _¿Puede hablar de la novela que editará el año próximo: Cuando amas debes partir? _Comienza con los sucesos del 27 de febrero de 1989. Se mezcla lo policial, lo romántico y lo social-panfletario, son tres novelas en una: preferí complicarle la vida a los lectores. Quienes la han leído dicen que es autobiográfica. Mi personaje será Fernando Castelmar. En el diario La República se enamora de Ada, una pasante. Hay un cuarenta y veinte. _¿Qué ocurre luego? _Resulta que ella es amante del jefe de Redacción, WC, quien se casa con la hija del dueño del diario. Castelmar investiga la muerte de una niña prostituta que aparece cerca de La Mezquita, en Quebrada Honda, cosa que lo enfrenta con representantes del más alto gobierno del momento. Como todo triángulo, termina en un crimen, pero no voy a dar más detalles. _¿Cómo construye y le da voz propia a sus personajes? _Como Castelmar es cercano a mí, el procedimiento fue más sencillo. También está el método Frankenstein: agarraré pedazos de personas que uno conoce y los armaré. Así me pasó con Ada, la hice a partir de varias mujeres que conocí. Ser escritor es como ser actor. Lo dice Mario Vargas Llosa: es un striptease al revés, uno se pone ropaje. Me gustan los personajes de la calle: perrocalenteros, prostitutas, taxistas, motorizados... _¿Se alimenta de la crónica roja para escribir policiales? _Prefiero la observación directa. En estos días un señor se pegó un tiro en un comercio. Lo vi allí, sangrando. En la calle ves persecuciones policiales, motorizados haciendo cosas increíbles. Aquí pasa cualquier cosa, no hay que leer crónica roja. Caracas es toda roja: tiene su poesía urbana, a veces maldita, asquerosa, pero de la asquerosidad salen cosas inmensas. _¿Puede haber una novela policial sin muertos? _Algunos se lo han propuesto, pero sale un adefesio. Según Raymond Chandler, tiene que haber un muerto y una investigación. A los lectores de novela policial no se les puede meter gato por liebre, son exigentes. Chandler dijo que no puede haber una investigación y una relación amorosa al mismo tiempo: yo quise demostrar en Cuando amas debes partir que sí se puede, los lectores tradicionales del género se sorprenderán. La novela tiene poesía, por ejemplo. |
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