CARACAS, viernes 08 de julio, 2005 | Actualizado hace
Los atentados cometidos en Londres presentan bastantes similitudes
y algunas diferencias con los perpetrados en Madrid el 11
de marzo de 2004, en los que murieron 192 personas y unas
1.500 resultaron heridas.
En el caso de los atentados del 11-M, la Policía determinó
que habían sido causados por diez bombas accionadas a
distancia y conectadas a otros tantos teléfonos móviles
que actuaron como temporizadores. Asimismo, las fuerzas de
seguridad encontraron otros tres artefactos que no llegaron
a estallar.
Por otra parte, sigue sin descartarse por completo que los
atentados de Londres fueran obra de terroristas suicidas,
si bien en fuentes policiales se considera que aún es
muy prematuro aventurar una hipótesis en tal sentido.
La Policía británica ha afirmado con casi total
rotundidad que en los atentados contra tres estaciones del
Metro de Londres y un autobús urbano de línea no
hubo más bombas que las cuatro que estallaron, con lo
que prácticamente descarta la posibilidad de que puedan
aparecer artefactos sin detonar.
En el caso del 11-M, la policía española practicó
la primera detención casi inmediatamente: un ciudadano
marroquí que regentaba un pequeño negocio de venta
de teléfonos móviles.
Por el contrario, los servicios secretos y la policía
antiterrorista británica han montado una operación
a gran escala para buscar a los responsables de los atentados
de Londres, pero fuentes policiales no quieren aventurar ninguna
hipótesis sobre posibles detenciones de modo inmediato.
En este sentido, el comisario jefe de Scotland Yard, Ian
Blair, dijo hoy en conferencia de prensa que "nos encontramos
al comienzo de una investigación muy lenta y compleja;
estamos en plena fase de investigación policial".
En todo caso, lo que parece evidente es que la autoría
de los atentados es la misma o muy similar: la red terrorista
Al Qaeda o cualquiera de las decenas de grupos y grupúsculos
que actúan con franquicia de esa denominación que,
en la actualidad es, según algunos expertos, más
una especie de "marca" terrorista, que una organización
estructurada de modo convencional.
Otro dato que ha llamado la atención de los expertos
es que las bombas utilizadas en los atentados de Londres eran
bastante más pequeñas que las empleadas en la matanza
de Madrid.
Así, el subcomisario jefe de la Policía Metropolitana
de Londres, Andy Hayman, informó de que cada una de las
bombas que estallaron en las estaciones de metro de Liverpool
Street, King's Cross y Edgware Road, así como en el autobús
de la línea 30, contenía 4,5 kilos de un explosivo
de alto poder.
Al ser tan pequeñas, estas bombas eran muy manejables
y, se supone, muy fáciles de llevar en cualquier lugar,
como una bolsa o una mochila, sin despertar sospechas. Posiblemente,
las bombas que estallaron en el metro fueron depositadas en
el suelo del vagón, mientras que la que estalló
en el autobús pudo haber sido dejada en el suelo o en
un asiento del segundo piso del vehículo.
En cualquier caso la cantidad de explosivo empleado en estos
atentados fue mucho más pequeña que la empleada
el 11-M, en donde parece que se usaron más de cien kilos
de dinamita (goma dos) en los cuatro trenes de cercanías
que estallaron en las estaciones del metro madrileño
de Atocha, Santa Eugenia, el Pozo del tío Raimundo y
en la calle Téllez.
Los servicios secretos y las fuerzas antiterroristas británicas
se pusieron en marcha para detener a los autores, en una operación
a larga escala en la que también colaboran agencias de
otros países.
Aunque la policía no ha querido dar cifras exactas sobre
el número de agentes dedicados en exclusiva a buscar
sospechosos, fuentes de la lucha antiterrorista han comentado
que en la operación participa un número "sustancial"
de funcionarios.
Asimismo, se está trabajando intensamente en la revisión
de las cintas grabadas por las cámaras de vigilancia
de las estaciones de metro donde se produjeron las explosiones
para tratar de encontrar pistas o indicios que conduzcan a
la identificación de posibles sospechosos.
Del mismo modo están analizando la grabación de
una cámara de vigilancia de tráfico que tomó
las primeras imágenes del autobús de la línea
30 en cuyo interior estalló una bomba a su paso por Tavistock
Square, en las inmediaciones del Museo Británico.
"Las grabaciones de vídeo son cruciales" en esta operación,
dijo una fuente de los servicios de seguridad, que apeló
asimismo a la colaboración ciudadana como un elemento
determinante para la captura de los terroristas.
Fuente: Fernando Prieto Arellano/Agencia
Efe
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