Washington. Estados Unidos se declaró satisfecho
con la declaración final de la XXXV Asamblea General de
la Organización de Estados Americanos (OEA), que se hizo
eco de algunos de sus reclamos, aunque quedó lejos de su
meta inicial de crear un grupo de monitoreo de las democracias
latinoamericanas.
"Creemos que este es un excelente resultado... Esto avanza
mucho hacia lo que hablábamos en Florida", dijo Sean
McCormack, portavoz del Departamento de Estado, en referencia
al deseo del gobierno de George W. Bush de que la OEA tenga
más poder para prevenir y actuar en crisis institucionales
en Latinoamérica, indicó AFP.
La declaración final de la OEA, aprobada por los 34
cancilleres de la región la noche del martes en Fort
Lauderdale (Florida), "subraya la habilidad del secretario
general de plantear al Consejo Permanente situaciones que
pueden conducir a acciones previstas por la Carta Democrática",
dijo McCormack.
"Da un mandato al secretario general para desarrollar
propuestas para promover y defender la democracia", añadió
el portavoz.
La OEA encargó a su secretario general, el chileno
José Miguel Insulza, la elaboración de propuestas
para "abordar situaciones que pudieran afectar el desarrollo
del proceso político institucional democrático
o el legítimo ejercicio del poder", subrayando
que debe ser "dentro del principio de no intervención
y el derecho a la autodeterminación".
El portavoz también destacó que la declaración
"abre más la puerta de la OEA a grupos de la
sociedad civil", otro de los objetivos que buscaba
Estados Unidos para contrarrestar la actuación
de gobiernos que considera que no gobiernan democráticamente.
"Creemos que es muy importante que la sociedad
civil tenga un papel que desempeñar en desarrollar
los beneficios de la democracia en el Continente",
afirmó.
Distracción andina
La crisis de Bolivia se convirtió en el tema central
de la Asamblea, pero ni siquiera con un problema
de este calibre sobre la mesa el foro fue capaz
de avanzar en la idea de cómo reforzar
la democracia continental.
En el caso de Bolivia, la reticencia de los
bolivianos a aceptar cualquier tipo de mediación
internacional evitó a la OEA tener que
hacer un pronunciamiento más fuerte o
de decidir, por ejemplo, el envío de
una misión al país andino.
Insulza, sin embargo, no descartó
esta posibilidad mediadora "más adelante",
citó Efe.
Para los más críticos, que
quisieran que la organización fuera
más eficaz en los problemas del Continente,
la reunión ha sido, en cierto modo,
un "baile de máscaras" en el que
"se ha tenido tiempo para los discursos
y halagos diplomáticos, pero no para
debatir los problemas que acosan al continente".
Oficialmente, para Insulza, la Asamblea
"fue buena".
Fuentes reconocieron con cierto pesar
que "es triste" que la Asamblea haya
concluido sin que se hayan debatido
las dificultades por las que atraviesan
muchos países.
Los analistas coinciden en que
estamos asistiendo al "resurgimiento
de una América Latina conflictiva",
con problemas muy serios en muchos
países y consideran que, si
la OEA quiere ser "efectiva y relevante",
no puede ignorar esta realidad.
"Tendremos que dotarnos de alguna
fórmula para evitar que un
gobierno que ha sido elegido democráticamente
por millones de personas sea tumbado
por unos miles de manifestantes",
afirmó un embajador latinoamericano
que lamentó que se haya perdido
la oportunidad de "hacer más".
Sin embargo, los problemas
de Bolivia quedaron reducidos
a expresiones de solidaridad,
y la inestabilidad de Ecuador,
las dificultades de Colombia,
el volcán de Haití,
la situación límite
en Nicaragua y la corrupción
en Centroamérica fueron
tratados poco menos que en comentarios
de pasada.