CARACAS, miércoles 09 de marzo, 2005 | Actualizado hace
Cuando las bombas destrozaron cuatro trenes de cercanías
en Madrid el 11 de marzo de 2004 y causaron la muerte a 191
personas y heridas a cerca de 2.000, las fuerzas antiterroristas
españolas se centraron en luchar contra el grupo separatista
vasco ETA.
El conocido enemigo durante casi cuatro décadas operaba
principalmente en la región del País Vasco, sus
asesinos sólo sumaban unas cuantas decenas, evitaba matar
a testigos inocentes y su forma de actuar era bien conocida.
El gobierno conservador del entonces presidente José
María Aznar no dudó en atribuir el atentado más
grande de la historia de España a ETA, un error que podría
haber sido la causa de su derrota en las elecciones parlamentarias
celebradas tres días más tarde.
España se enfrenta ahora a un enemigo mucho más
imponente: global, misterioso y con un fanatismo que le mueve
a buscar el mayor número de víctimas civiles.
Incluso siete de los terroristas de Madrid se volaron por
los aires cuando se vieron rodeados por la policía el
3 de abril de 2004.
Se creía que los terroristas islámicos sólo
utilizaban España como punto logístico, pero ahora
resulta que el país es uno de los principales centros
de Al Qaida en Europa.
Se considera que los atentados de Madrid fueron perpetrados
por el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM),
pero, según se informa, al menos otras diez organizaciones
sospechosas de estar vinculadas a Al Qaida están presentes
en España, desde los salafistas argelinos a la Hizbollah
libanesa.
La policía cree que Al Qaida utiliza sus contactos en
España para preparar muchos de sus principales atentados,
incluidas las acciones terroristas contra las embajadas estadounidenses
de Kenia y Tanzania en 1998, la sinagoga tunecina de Djerba
en 2002 y los atentados suicidas de 2003 en Casablanca.
El piloto suicida Mohammed Atta se reunió con un cómplice
en España para ultimar los detalles antes de los atentados
del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Asimismo,
islamistas residentes en España fueron vinculados con
los asesinatos del periodista Daniel Pearl en Pakistán
y el realizador de películas Theo van Gogh en Holanda.
"Al Qaida tiene un gran nivel de penetración en Europa",
dijo el coordinador antiterrorista italiano Armando Spataro
antes de que Roma entregara a un egipcio sospechoso de estar
involucrado en los atentados de Madrid. "Es muy difícil
evitar esto, porque la inmigración es un problema global",
señaló.
La proximidad de España con el norte de África
facilita a los terroristas cruzar desapercibidos el estrecho
entre millones de turistas e inmigrantes y viajar arriba y
abajo dentro del área de Schengen, libre de fronteras.
Los atentados de Madrid se llevaron a cabo, como se sostiene
ahora, para castigar a España por su alianza con Estados
Unidos en Irak, pero los islamistas también ven España
como un territorio musulmán que debe ser reconquistado
después de haber sido "invadido por los infieles", opina
el experto francés Gilles Kepel.
Gobernada en parte por los musulmanes durante ocho décadas
hasta que los conquistadores cristianos expulsaron al último
gobernante árabe en 1492, España es considerada
por los terroristas como un estado desleal que se merece el
peor de los castigos por renunciar al islám, escribió
el experto Gustavo de Aristegui.
El gobierno del presidente socialista, José Luis Rodríguez
Zapatero, que ascendió al poder tras los atentados de
Madrid, renovó la política antiterrorista y empezó
por contratar a cientos de nuevos expertos en el islám
y por establecer un centro de coordinación policial.
El gobierno aumentó también la cooperación
antiterrorista con otros países europeos y Argelia, y
está estableciendo sistemas rápidos de intercambio
de información con Arabia Saudí y Marruecos.
Algunos analistas creen que los atentados del 11 de marzo
podrían haberse evitado si la policía no hubiera
ignorado una serie de indicios, hubiera contado con un mayor
número de traductores de árabe y si la justicia
hubiera sido más rápida en encarcelar a varios sospechosos.
Los esfuerzos del gobierno han ayudado a colocar a Madrid
a la vanguardia de la lucha contra el terrorismo islámico,
con más de 130 sospechosos detenidos en España el
año pasado.
Entre ellos figuran más de 70 personas a la espera de
ser juzgados por los atentados del 11 de marzo, entre los
que figuran unos 20 que permanecen en prisión preventiva,
además de un grupo que planeaba hacer saltar por los
aires la Audiencia Nacional de Madrid.
Se ha constatado que muchos de los islamistas son traficantes
de droga u otro tipo de delincuentes comunes, que se unieron
a la causa terrorista en prisión a través de otros
compañeros encarcelados.
Las células pueden permanecer inactivas durante años,
hasta que una orden repentina les hace pasar a la acción.
Cerca del 60 por ciento de los españoles creen que volverán
a atacar, según se desprende de una encuesta reciente.
Sinikka Tarvainen
Agencia DPA
04:04 PM.
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